TARDE
Sucio y desde una repisa miraba por el agujero de una gotera. Observaba con claridad a pesar del polvo ese techo de mar donde las aves pilotean. Miraba como si eso pudiera darle esperanza a su cuerpo mutilado en una esquina.
NOCHE
Un reguero de oscuridad en la ventana, en un rato comenzará a salir el sol, callará este silencio que no se rompe gritando. Esta habitación-sala-cocina recuperará sus tonos grises. Para usted continuará esa sensación de una madrugada que no amanece.
Usted nunca recurará sus tonos, usted nunca ha tenido alguno. Usted y la esperanza idiota en que algún día tendrá esperanza. No, nadie lo mirará a usted. Nadie se fijará en un simple imitador de la naturaleza. Nadie mirará a quien le muestra su arrugada realidad. Usted, como ellos, es una reproducción más de imágenes que se paran al frente suyo.
AMANECER
El espejo se cansa de oír su conciencia, respira profundo quebrándose en el intento. Mientras sus pedazos agudos caen disparados sobre la cama de quien está por despertarse y que nunca lo mira para verlo, sino para verse.
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*Escrito un día de espejos rotos.
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(Fuente: Sara Gaviria Piedrahíta)