Claude Lévi-Straus: Un racionalista surreal

“Nous approchions de la mer des Sargasses, la terreur des anciens marins. Les vents de chaque hémisphère arrêt de chaque côté de la zone où les bougies, sans un souffle de les encourager, accroché pendant des semaines.” Tristes Tropiques 


Las fotografías a blanco y negro de 1941 son lo único que queda del “Capitaine Paul Lemerle”, un barco de vapor que por los tiempos del régimen alemán de la Francia de Vichy se veía a todo color. El antropólogo francés Claude Levi-Strauss acababa de regresar de una expedición etnográfica en el amazonas y no le parecía nada colorido tener que huir de Francia por su origen judío. Tras muchos inconvenientes Levi-Struss, el padre de la antropología estructuralista, logra zarpar a lo que él llama una “aventura solitaria” el 24 de marzo del 41 en el “Capitaine Paul Lermerle” junto a otras 300 personas en su mayoría intelectuales europeos. 

Adentro los pasajeros “eran amontonados en bodegas sin aire ni luz, donde algunos calafates habían improvisado camas superpuestas provistas de jergones.”; escribirá luego Levi-Strauss. Entre la multitud de pasajeros André Bretón vestido de felpa, como un oso azul “deambulaba en todas direcciones por los pocos espacios vacíos del puente.” Durante el transcurso del viaje rumbo a la montañosa y volcánica Martinica, el racional estructuralista y el anti-racional poeta iniciarían una durable amistad. 

Levi-Struass, el futuro autor de Race et histoire) (1952) nació un 28 de noviembre, tenía, por los días de la huida, 33 años, una barba de pensador y usaba gafas redondas de un grueso marco negro. André Bretón el autor de Manifeste du surrealismo  nació un 14 de febrero, tenía 45 años, una cara muy limpia, ojos verdiclaro. Era “muy educado y ceremonioso que besaba en la mano a las señoras”; como lo retrata luego Luis Buñel. Levi Struass sagitario, Bretón, acuario. El horóscopo pronostica gran compatibilidad y una durable amistad entre estos dos signos zodiacales. 



El “Capitaine Paul Lemerle” llegó a Martinica donde Bretón entró en contacto con intelectuales antillanos, quienes inspiraron algunas de sus poesías. El barco fue luego a Puerto Rico donde Levi-Struass tuvo problemas de documentos pero finalmente logró llegar a Nueva York en 1942 donde fue conocido como Claude L. Strauss para evitar confusiones con marcas de ropa. Su primer artículo en este país fue para la revista de los surrealistas, entra en contacto con ellos y con sus noches bohemias pero él permanece sobrio “No tolero el alcohol, no me gusta acostarme tarde.” 


“Incluso lo que se presenta bajo los aspectos más irracionales, los más absurdos, los más chocantes, podían ocultar una racionalidad secreta” ¿quién dijo la surreal frase? ¿André Bretón? ¿algún otro surrealista exiliado en New York? No, la frase proviene de una entrevista hecha en Cute de Or, una provincia francesa de clima primaveral y olor a uvas, donde José Jean Marchand pregunta a Levi-Strauss sobre Freud. 

El surreal antropólogo, ya de 64 años, responde con paciencia la larga entrevista. Un viento suave intenta peinar el escaso cabello canoso del antropólogo, él entrelaza constantemente sus manos arrugadas, responde pausadamente una a una las preguntas. Apoya su talón en el pantalón caqui, dejando ver sus medias azules. Entrelaza de nuevos sus manos y responde “Me inicié con Freud en clase de filosofía por el padre de uno de mis compañeros que también era psiquiatra. Freud fue una de las grandes revelaciones intelectuales de mi vida” 
    


Freud fue también una revelación para Bretón. El padre del surrealismo era médico, y durante la Primera Guerra Mundial trabajó en hospitales psiquiátricos donde estudió las obras del padre del psicoanálisis. Le llamó especialmente la atención los experimentos con la escritura automática elemento cuya importancia reitera constantemente en sus manifiestos surrealistas. 

En el “Capitaine Paul Lermerle”, inició una amistad que se mantuvo por correspondencia, en la mayoría de las cartas debatían temas de estética. Strauss tomó del surrealismo una mirada desde la estética a piezas arqueológicas a las que los antropólogos sólo concebían su valor histórico parcializando así el estudio integral de una cultura. La belleza convulsiva, la locura como elemento de estudio, el arte, la magia, los mitos, la expresión íntima del ser, la literatura. Elementos comunes entre la antropología y el surrealismo. André Bretón, el poeta surrealista y Claude Levi-Strauss el racional antropólogo aprenden lo racional del arte y lo alucinante de la realidad.
    
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Por Sara Gaviria Piedrahíta

Publicado en http://blogs.elespectador.com/elmagazin/2011/10/12/claude-levi-straus-un-racionalista-surreal/






(Fuente: blogs.elespectador.com)