Monólogo para Grete Samsa
Me deshago en un do-re-mi melancólico.
!¿Gregorio, Gregorio?¡
Soy la dulce lamentación del violín.
Gregorio, ¿estás bien? ¿necesitas algo?
Pierdo, me he perdido.
Respóndeme entre el sonido podrido de tu voz tras la puerta.
Mi sollozo violinista se esconde solitario en la habitación
contigua de la derecha.
¿Se sentirá bien mi hermano?¡Carne podrida!
Aún no me termino de vestir. Carne podrida.
¿Huye el Principal? Carne podrida.
Las deudas de antaño. ¡Carne podrida!
¡Ojo Gregorio! Haz hecho huir al principal.
Si tan solo estuviera allí,
sin tanto do-re-mi lloroso,
acercándome lentamente en un ritmo melodioso de dulce sexo.
El principal se hubiera dejado llevar a donde yo quisiera,
olvidaría el susto de verte y hasta las deudas.
Carne podrida.
Un do-re-mi amargo
Mi familia ya no es mi familia
Mi hermano ya no es mi hermano
¿Yo? Yo no soy yo.
Somos carne podrida
“¡Ojo Gregorio!” – lo regañaré siempre
Miren lo que su monstruosidad le ha hecho a mi madre.
Qué regrese ya a su escondrijo de una vez y para siempre.
Qué no salga nunca de ahí.
Yo, solo yo decidiré sobre la vida que ya no tiene, sobre la
vida que ya no es humana.
¡Ojo Gregorio!
Tú regresa a la guarida de monstros
Eres carne podrida
Eres el que devora hasta mis padres.
Eres quién se llevó las palabras de mi hogar.
Eres hilo de baba arrastrándose por las paredes
Eres el sonido amargo del violín que abandoné.
—-
*Monólogo para Grete Samsa. || La Metamorfosis, versión libre de la obra de Franz Kafka. || Nefelibatos Teatro. Grupo base UCP.
Sara Gaviria Piedrahíta
“Solamente la hermana había permanecido unida a Gregorio, y su intención secreta consistía en mandarla el año próximo al conservatorio sin tener en cuenta los grandes gastos que e ello traería consigo y que se compensarían de alguna otra forma, porque ella, al contrario que Gregorio, sentía un gran amor por la música y tocaba el violín de una forma conmovedora” La Metamorfosis. Franz Kafka. Pág. 16.